El caballo blanco (1961)

El caballo blanco

35Para un público como nosotros habituado a ver sombreros de charro en las carteleras del cine o en las cubiertas  de los discos, esto era un lujo que sin dudas no nos merecíamos. O tal vez sí. Juntar a Joselito con Antonio Aguilar. (No, no, no. ¡No empecemos! Ni español ni mexicano…de todos). Don Antonio, el anfitrión, quien  a medida que va conociendo al pequeño forastero permite fluir el instinto paterno aunque esquivando a sus sentimientos como “el sapo a la guadaña”. Una abuela (Sara García) que espera al recién llegado y que tratará de “civilizarlo” un poco, el hermoso caballo blanco que el ruiseñor recibirá de obsequio y… Rebelde - según dicen, de paso peruano-  que es capaz de bailar al ritmo de Guadalajara.
El ruiseñor viene dispuesto a cantar y lo hace desde el comienzo con El emigrante mientras la diligencia que lo transporta recorre suelo mexicano rumbo a su destino. El atraco, el escape y un encuentro en pleno monte con aquel que es “gente buena porque sabe cantar”, un ardid lisonjero que responde más a las necesidades gastronómicas de Joselito que a sus convicciones. Pero…tal para cual. La polilla busca al cuero…”Improvisando” un dúo que suena genial  nos sorprenderán con una versión impecable de Malagueña salerosa. Vest
20ido por su abuela con el patético traje de marinerito, Joselito se las arreglará para intercambiar con un pequeño criado de la casa aquellas detestables prendas por otras más adecuadas  y, a escondidas, saldrá en busca de aires de libertad acompañando entre piedras y matorrales al pastorcito dueño del flautín…Y cuando el crepúsculo lo sorprenda, montado en su caballo blanco, regresará a la realidad. El pastor: bellísima canción destinada a convertirse en rotundo éxito discográfico pero que, visto a la distancia, puede causarnos profunda tristeza. El ruiseñor alarga su despedida. Hasta donde puede. Por supuesto que volverá. Pero ahora será Joselito. Seguirá siendo el Joselito eterno, inolvidable…la leyenda.47