El ruiseñor de las cumbres (1958)

    35-copia-1Cumbres de su tierra. Aquellas que lo habían visto nacer y fueran testigos de sus primeros trinos de ruiseñor. Pero a Joselito no lo retendrá su bello y bucólico escenario al que sí  dedicará la grandiosa melodía de De mil colores  describiendo sus espléndidos amaneceres y ufanándose de ellos con un orgullo que no necesita actuar. Se percibe que lo siente. Otra vez se irá, ahora siguiendo a un vagabundo que se gana la vida tocando y cantando por ahí, en las ferias de pueblo. Clandestinamente abandona su hogar, agobiado por las  frecuentes rencillas que provoca su padre alcohólico. Vendrá la angustia de la desaparición,  su búsqueda desesperada, pero también las simpáticas aventuras en complicidad con aquel “ciego” haciendo de su lazarillo ocasional. Hasta que una casi tragedia produce el milagro que permitirá el reencuentro definitivo. Con su pueblo, con sus cumbres, con sus padres. Las canciones, como de costumbre, perfectamente seleccionadas y hasta se anima- ¿por qué no?- con un Fandango de Huelva al que imprime su marca en el orillo: talento y picardía.