Los dos golfillos (1960)

25A Joselito no le podían ocurrir cosas peores que las que se narran en esta película. Si El ruiseñor de las cumbres tenía componentes  de la picaresca y El pequeño coronel se nos ocurría épica, Los dos golfillos sería la película “under” del pequeño andaluz. Secuestro y chantaje dan origen a esta historia donde se desnudan las miserias humanas y la perversidad con saña poco común. Una pareja que se apropia de aquel niño hermanándolo con otro (Pablito Alonso) con el fin de obtener ganancias a costa de sus talentos. Dos muchachitos de la calle cuya supervivencia y la de sus “padres” dependerá de lo que recauden tocando y cantando en cualquier esquina. La plaza Catalunya de Barcelona será el primer escenario35 donde esa pequeña orquesta nos hará conmover con una triste historia de chavales abandonados y sufrientes. Y en los aledaños del puerto, el relato melancólico de una historia de amor narrada en la bellísima y eterna Pequeña flor,  seguramente otro de los íconos musicales de Joselito. Enredos de identidad y el final inesperado, innecesario, donde el guionista, una vez más, se ensaña con el ruiseñor y… con los espectadores: la muerte del medio hermano. Jirones de Joselito intentan despedirlo con la canción preferida… Y…parafraseando al Huapango torero: Silencio…el ruiseñor y el público están llorando.

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